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Gatagalla

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Guadalupe odia que la niña que vive adentro de ella la llame Lupe o Lupita. Guadalupe tiene siete años y tres dedos en una mano y cuatro en la otra. En mayo, un perro color caca la mutiló a la salida de la primaria. Desde entonces no pisa la escuela. Agosto y lo que va de septiembre pasa horas sentada en los peldaños altos de la escalera de la vecindad. Ahí suele esperar a su madre, la acordeonista del metro más risueña y desafinada de México. Es difícil que Guadalupe se aburra. Ella y su niña residente inventan insultos contra Lobito, el perro que Jacobo, su vecino, tiene recluido.  Los ladridos no paran. En combinación con el olor a guisantes que despiden las casas ajenas, hacen cimbrar el esqueleto que soporta la soledad de Guadalupe. Así que se destapa los oídos y lanza escaleras abajo la lata de refresco mordisqueada que la última semana ha rellenado muchas veces con agua de la llave. Atina contra la ventana de Jacobo, de quien los otros vecinos ignoran a qué se dedica o por q...

Poemas publicados 1)

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ELÁSTICO HILO DE TIEMPOS cantidad de veces conté “tiempo” en los poemas que leí desde que me encerraron y hasta hoy en este lapso caben todavía más lugares comunes como alfileres en mis yemas * el niño cuelga un lazo de la rama es el tendedero que robó antes de partir ya no habrá donde secar la ropa ni cinturonazos ni pipí en los calzones * hay cremalleras que se atascan y otras desgarran generaciones nuestros padres nos mostraron cómo un mal abotonamiento puede atraer a una punta de tijera * si vuelves a correr te gustaría hacerlo sobre las pistas de un viejo disco y cronometrar a las hilanderas de tus pulmones por lo pronto te imaginas siendo el algodón que de nuevo te limpia donde brotará una cicatriz * cada tic borda un espasmo cada tac es otra puntada alguien calle a ese reloj que desquicia a los dedos que remiendan la agonía * a esa hebra conceptual la llamaron tempus no sé más pero presiento que en la cola de una de sus tramas se anuda esta palabra y mientras tanto a años luz ex...

La ofrenda

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y entonces, hundiéndome en el terciopelo, empecé a enlazar una fantasía con otra Edgar Allan Poe Como sabrán, a lo largo de catorce años he experimentado innumerables trances a propósito de mi trabajo espiritual con Magistra Nigrum, pero sólo en siete ocasiones he recurrido a la escritura automática.       Si bien desde el principio fue evidente que los siete textos resultantes se articulaban, pasaron siete años de relecturas para comprender que el leguaje alegórico cifraba máximas de poder, que componía la Invocación Plutónica.    Hoy nos congregamos, hermanos, para el alumbramiento de esta invocación. Yo replicaré palabra por palabra, frase por frase, la enseñanza de Magistra Nigrum y ustedes, con su concentración, descifrarán las fórmulas enumeradas.       Ábrase el círculo ritual incipiente.      Ofrenda Original, bienvenidos.  Invocación Plutónica Texto uno Un hombre embriagado por la orina del súcubo. Un hombr...